Hola a tod@s,

hoy os invito a reflexionar sobre los cambios. En Hostelería, cuando pensamos en cambio, la mayoría de las veces lo reducimos a cambiar la carta, hacer variaciones en las recetas o pasar de ofrecer un producto servido por un proveedor a contratarlo con otro. Sin embargo, el cambio va mucho más allá y, para saber manejarlo de forma que resulte provechoso hemos de tener en cuenta algunas claves.

Generalmente, cuando pensamos en hacer cambios en el Restaurante es cuando las cosas van mal. No nos engañemos: si las cosas nos funcionan, tendemos a estancarnos y a frenar el cambio, pero cuando dejan de ir bien nos entran las prisas por cambiar cosas y, casi siempre, hacemos los cambios sin pensar. Pero, sobre todo, los hacemos sin analizar si son el cambio que necesitamos, si serán un buen cambio, si nuestros clientes están preparados para ese cambio o si tenemos presupuesto suficiente para afrontarlo.

Antes de pensar en cambiar por completo el Restaurante, y también antes de hacer cambios pequeños pero significativos, todos deberíamos hacernos estas preguntas:

  • ¿Es absolutamente necesario este cambio?

  • ¿Podría solucionar el problema sin un cambio drástico o con otro cambio más eficaz y menos costoso?

  • ¿Tengo un Plan de Cambio?

  • ¿Lo he puesto por escrito?

  • ¿Sé a dónde quiero llegar?

  • ¿Sé en qué plazos quiero conseguir el cambio?

  • ¿He establecido fechas para cada paso?

  • ¿He estudiado a mi Cliente Actual?

  • ¿Es un cambio adecuado para el Cliente Actual?

  • Si quiero cambiar de cliente: ¿Conozco a mi Cliente Objetivo?

  • ¿He orientado los cambios hacia el nuevo Cliente Objetivo?

  • ¿Dispongo de presupuesto suficiente para hacer el cambio?

  • ¿Cuento con presupuesto para los primeros meses tras el cambio?

  • Mi personal ¿está capacitado para llevar a cabo el cambio?

  • ¿Qué necesidades relacionadas con el personal se me van a plantear?

  • ¿Tengo un Plan para resolverlas?

Responder de forma sincera y a ser posible por escrito a estas preguntas nos ayuda a razonar sobre los cambios y a ponerlos en perspectiva, de manera que seamos conscientes de las consecuencias que el cambio traerá al Restaurante y a los resultados esperados a partir de ese momento. Hemos de trabajar por hacer un cambio consciente.

De todas estas preguntas, hay dos que son clave y que son las más importantes que debes responder (y de la forma más detallada posible) antes de lanzarte al cambio en Tu Restaurante. La primera y más importante, es la relacionada con el Cliente. Cada vez que vayas a hacer un cambio, debes pensar en el objetivo del mismo y ese objetivo siempre va a estar relacionado con el Cliente. La segunda es la relacionada con tu capacidad, tanto económica como de capital humano, para llevar a cabo los cambios que tienes previstos. Si las respuestas son negativas o dubitativas en alguna de ellas, prepárate muy bien antes de emprender el cambio o busca otras alternativas menos arriesgadas.

Hazte estas preguntas:

¿En qué consiste el cambio? ¿Por qué es necesario? ¿Qué es lo que falla en la forma actual de hacer las cosas? ¿Con qué rapidez se necesita el cambio?

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