Hola a tod@s,

mientras pensaba en qué os iba a contar en el post de hoy ha venido uno de mis trabajadores del Restaurante a comentarme si podría darle unos días libres imprevistos, para un asunto personal. Mientras negociábamos una solución que nos dejara contentos a los dos, se me ha venido a la cabeza el caso de uno de los clientes a los que he asesorado en estos años.

Este cliente estaba convencido de que sus trabajadores le veían como a un tirano y, durante las sesiones de coaching se dio cuenta de que en realidad esto era así porque él se comportaba como un tirano… pero no quería hacerlo. El problema era que no sabía cómo dejar de ser el jefe que era y ser “un jefe mejor”, me decía.

Muchas veces, a pesar de la ilusión que tenemos, del trabajo que hacemos, de las horas que le echamos, no damos con la tecla en la relación con nuestro Equipo. Os ha pasado, ¿verdad? Pues bien, en la mayoría de los casos esto se debe a que tenemos implantado un error de concepto: el de que debemos ser jefes. Pero lo que debemos ser en realidad es líderes.

La diferencia es abismal. Un jefe gruñe, abronca, sanciona, impone, habla. Un líder, sin embargo, dialoga, comprende, evalúa, corrige, motiva, negocia, escucha. Polos opuestos ¿verdad? Si queréis que vuestro Restaurante funcione, debéis ser líderes. No jefes.

Os enseño cómo.

  • Deja de ser el jefe: sé el líder. Este primer paso es fundamental, el más importante de todos y quizá el que más te cueste, porque conlleva un cambio de mentalidad. Todos tenemos en la cabeza la imagen de algún superior con el que no trabajábamos bien, que no reconocía nuestros méritos, que no nos motivaba. Solemos llamarle “jefe”. Pero ¿qué hay de esos superiores con los que da gusto trabajar, con los que el Equipo va en volandas, con los que el negocio prospera? Esos son los “líderes”. Y ésa es tu meta.

  • Ayuda a tu Equipo: ¿No saben hacer algo? Organiza sesiones de formación. ¿Los procedimientos de servicio no terminan de salir fluidos? Programa nuevas sesiones de entrenamiento. ¿Puedes echar una mano a tus empleados en algún asunto? Hazlo. Eres su superior, sí, pero también eres una persona. No se trata de ir de “pagafantas” laboral. Se trata de comportarse con humanidad. Conocerás mejor a tu personal, y también a ti mismo.

  • Aprende a corregir en positivo: piensa en las charlas, broncas o reprimendas que te han echado en tu vida. Aquellas en las que te decían lo mal que lo hacías todo… ¿te servían de algo? ¿Te motivaban? Apuesto a que no. Sin embargo, ésas en las que, además de lo que no haces bien se resaltan tus potencialidades como ejemplo de trabajo a seguir sí son muy útiles. Aprende a dirigir a tu Equipo de este modo.

  • Escucha siempre: puede que tengas algún empleado que siempre te cuenta una milonga para escaquearse de algunas de sus obligaciones, pero por lo general, un Equipo es responsable y trabajador. Debes estar dispuesto a escuchar sus peticiones, opiniones y sugerencias siempre. Recuerda que ellos quieren que Tu Restaurante funcione tanto como tú. Mantén los oídos abiertos y muéstrate dialogante. Es más fácil obtener resultados beneficiosos para todos hablando que discutiendo.

  • Sé firme pero flexible: que escuches las sugerencias y peticiones de tus empleados no quieres decir que tengas que atenderlas todas ni que tengas que hacerlo siempre. Debes saber diferenciar entre las que son razonables, las que se pueden llevar a cabo y las que hay que guardar en el cajón. Eso es lo que hace un líder.

  • Busca el bien común: dice Zig Ziglar que una persona puede llegar tan lejos como quiera (o conseguir lo que quiera), siempre y cuando ayude a los demás a conseguir sus metas por el camino. Si tú quieres que Tu Equipo busque el bien de Tu Restaurante, como líder debes esforzarte por lograr el bien de Tu Equipo. Consigue que ambos se complementen y redundará en beneficio de Tu Negocio.

  • Afronta la toma de decisiones con valentía: ser un líder también conlleva tomar decisiones. Es más, es una de las cuestiones fundamentales. Para serlo, deja a un lado el miedo a la responsabilidad o a las consecuencias (pero valóralas siempre antes de tomar una decisión u otra) y haz lo que tengas que hacer. En todos los aspectos de Tu Negocio. Eres un líder, ¿no? Pues convierte cada decisión en una oportunidad.

Siguiendo estas directrices conseguirás pasar de jefe a líder y, lo que es más importante: te convertirás en el líder que tu Equipo realmente necesita. En el tipo de líder que todos queremos ser. Y eso hará que Tus Resultados despeguen.

Hazte estas preguntas:

¿Cómo es la relación con Mi Equipo? ¿Conozco sus demandas? ¿Escucho sus planteamientos? Cuando tengo que corregir algún aspecto o comportamiento en su trabajo ¿lo hago desde la motivación o desde la culpabilización? ¿Me preocupo por el nivel de satisfacción de mis empleados en el trabajo? ¿Soy el primero que se pone manos a la obra con los nuevos proyectos? ¿Procuro ser flexible y tolerante cuando es necesario? ¿Qué soy: jefe o líder? ¿Estoy dispuesto a convertirme en el líder que mi Equipo necesita?

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