Hola a tod@s,

hoy os escribo sentado a una de las mesas de mi Restaurante. Me gusta sentarme a la mesa, vestida tan sólo con un mantel blanco, y escribir mientras veo el comedor. Me da una perspectiva de lo que hago que no obtendría de otra manera. Y me hace pensar en cómo se ven nuestras mesas cuando llega a ellas un comensal.

Uno de los errores que cometemos en casi todos los restaurantes, sobre todo al principio, es no prestar demasiada atención a lo que hay sobre la mesa cuando el cliente llega y se sienta. A la decoración de la misma “sin la comida”. Sí, todos cuidamos (o procuramos cuidar, en este negocio no conviene dar nada por hecho, así me lo ha enseñado mi experiencia) que estén todos los cubiertos, todas las copas, el bajoplato y la servilleta pero… ¿y lo demás?

Si os estáis preguntando qué es lo demás, es que sois de los que cometéis esos tres errores muy comunes en decoración de mesas en el Restaurante de los que os hablaba a modo de adelanto en el título del post.

Una decoración correcta de la mesa de un restaurante no se basa solo en que haya todo lo que tiene que haber y esté bien colocado conforme a las normas de protocolo. También viene definida por la gama cromática de la vajilla, cristalería, cubertería y lencería, por los elementos decorativos que ponemos sobre la mesa, por la disposición de las cosas útiles con respecto a las ornamentales, el espacio que queda libre y, sobre todo, por si hemos tenido en cuenta que la comida debe ser el elemento fundamental en la mesa, tanto cuando está como cuando aún no ha llegado.

¿Alguna vez os habéis planteado todo esto?

Si no lo habéis hecho (si no estáis seguros de haberlo hecho, cuenta como un NO), estos son los tres errores que, probablemente, estáis cometiendo:

 

1. Mantelería, cubertería, vajilla y cristalería no combinan con la comida: si tus platos no están pensados para las recetas que servirás en ellos (por la forma, por el tamaño, por el color…), mal asunto. Igual sucede con el resto de suministros presentes en un servicio completo. Todos los elementos que el cliente encuentre en la mesa de tu Restaurante deben estar al servicio de la comida. Realzarla, no eclipsarla. Tenlo en cuenta.

 

2. Tus suministros no hablan de tu concepto de Restaurante: ya hemos hablado en alguna ocasión de que, en un Restaurante, todos los elementos deben enviar el mismo mensaje. En el caso de vajilla, cubertería o mantelería, es lo mismo. Debes adecuar tanto el color como el estilo que hayas escogido a tu concepto de Negocio. A la temática de Tu Restaurante. Y, por supuesto (y como te dije más arriba), a tus recetas.

 

3. Hay demasiadas cosas sobre la mesa: si vas a incluir elementos decorativos, que estos sean del estilo de tu Restaurante y que dejen espacio suficiente para que los comensales puedan comer y hablar tranquilamente. Pasar, en suma, una velada agradable sin necesidad de esquivar jarrones, velas, candelabros o cualquier otra cosa que hayas puesto sobre la mesa. Las mesas están para usarlas. Si quieres poner ornamentación elaborada, retírala cuando el cliente se siente. Establece un protocolo para ello y procura que se cumpla.

Hazte estas preguntas:

¿Presto atención a la decoración de mis mesas? ¿En qué me baso para elegirla? Si me sentara en una de las mesas de Mi Restaurante ¿qué sería lo primero que me llamaría la atención? ¿Definirían el concepto de Mi Negocio? ¿Tendría espacio para comer cómodamente? ¿Podría establecer sin problema contacto visual con todos mis acompañantes durante una conversación? ¿Resaltaría la comida por encima de la vajilla?

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